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"imágenes, emoticonos y conversaciones de whatsapp"

¿Cuánto ocupan todas las fotografías que llevas en tu móvil?

Hoy, la cantidad de fotografías que tomamos y utilizamos en los diálogos con otros se dispara. La tecnología digital y la convergencia de distintos medios juega un papel significativo en la transformación del panorama fotográfico.
¿Cómo ver todas estas fotografías?

El paisaje propuesto por Ángela Losa en Hoy nos remite, como hipérbole, a la situación de nuestro mundo interconectado, en el que términos como inmediatez, velocidad y alienación son lugares comunes a la hora de pensar en cómo nos relacionamos con los dispositivos técnicos. Las imágenes de Hoy nos recuerdan el valor de los pequeños círculos de comunicación y las conversaciones privadas, reivindicando un uso íntimo de estos espacios virtuales.

En lugar de adoptar una posición a priori, Losa hace el ejercicio de poner en el mismo plano imagen fotográfica y capturas de pantalla, generando así un nuevo tipo de experiencia que aúna distintos sintagmas visuales. Explora las técnicas que utilizamos para comunicarnos y que transforman la manera en que organizamos, recordamos y visualizamos lo vivido.

En muchos de sus trabajos anteriores, la artista se apropia de vídeos familiares o postales compradas en mercadillos para construir sus propias narrativas. Así, no sólo los preserva para el futuro, sino también construye cierta versión del pasado. Aunque en su producción muestra un gran interés por el archivo, es en Hoy donde verdaderamente se ha contagiado de esa “enfermedad”, ya que utiliza el archivo fotográfico de su móvil como punto de partida para la investigación visual. Para ello, combina las imágenes que ha intercambiado durante el lapso de un año, las conversaciones con Lucía a través de Whatsapp y otras fotografías tomadas con su cámara.

Tratando los textos como imágenes, embebe estas conversaciones como recuadros dentro de sus fotografías. Esta combinación denota en la artista una gran intuición, no tomada sólo en su acepción clásica de inspiración o sensación, sino más bien como la entendía Bergson, como una forma de conocimiento a través de la práctica.

Presentar al mismo nivel estos dos registros es sintomático de cómo la artista está tomando en serio repensar lo fotográfico hoy, intentando ubicarse en un mundo donde la línea que separa los roles del productor y el consumidor de imágenes se difumina cada vez más.

La confusión también alcanza otros ámbitos, como el de la diferencia entre las dos dimensiones que pa- rece retratar, online y offline. Estas imágenes híbridas negocian una nueva materialidad, un nuevo ámbito de lo posible, el de un mundo donde las conversaciones de Whatsapp conviven como ventanas en una habitación, o donde los limones se confunden con emoticonos.

Eva Parra